ir al INICIO
 
English
 

exposiciones

_ Exposición en curso    /   _ Exposiciones anteriores    /    _ Próximas exposiciones

Joaquín Pacheco

2007-2010

    Ver obras (+)
New York, Paris, Londres, Tokio o Amsterdam han sido algunos de los lugares en los que ha vivido Joaquín Pacheco (Madrid, 1934). Si algo caracteriza su trayectoria nómada, es que desde de los años sesenta hasta hoy en día, sus pinturas evidencian constantes vitales que se han mantenido a lo largo de todos los cambios de domicilio. El único espacio que no ha abandonado es el lienzo y el acrílico que cubre la superficie. En él retoma constantemente una bipartita comprensión del espacio; el plano de tierra dorado, ocre, pardo, bronce, y el cielo azul, celeste, cian, turquesa. La división es tan rotunda como los elementos que componen las imágenes, hombres de espaldas, observadores, o de frente y distraídos. Las figuras solitarias que en tantas ocasiones aparecen en su pintura, reúnen los tonos de ambos espacios, la luz perfila el vestuario y delimita sus facciones. Figuras contemplativas en espacios semidesnudos, enmarcadas en encuadres cinematográficos que describen los momentos que carecen de importancia en la vida de los personajes, si personajes fueran. Maniquíes o cuerpos humanos arquetípicos, transeúntes sobretodo. La vida de estos protagonistas de estatura media no continúa fuera de la imagen capturada.

Las sombras arrojadas de los protagonistas anónimos sobre el pavimento, aparecen en la mayor parte de los cuadros, con idéntica nitidez y calidad gestual que los cuerpos que retrata en posiciones descansadas. Los hombres y mujeres que Joaquín Pacheco trae al lienzo se caracterizan por la falta de elocuencia, carecen de un movimiento o una expresión corporal que refleje un estado interior específico. Los sujetos muestran un interés por la vista que contemplan, el mismo interés que el espectador al detenerse a observar la obra. La posición de los hombres de gabardina que nos dan la espalda en “El Camino” o la actitud de la mujer sentada en “La Espera” se acercan a la situación física de cualquier persona en una galería o un museo observando una obra de arte.

El camino, Sombras, Escalinata, Arquitectura, La Espera, son algunos títulos de la exposición que presenta Distrito 4, reuniendo obras de Joaquín Pacheco desde el 2007 hasta la actualidad. Con ellos el artista ya está nombrando lo que pertenece a sus imágenes, la tranquilidad. Las pinturas seleccionadas parecen fijar las “Pequeñas historias de la espera”, en una plaza, en unas escaleras, museo o uno de los escenarios más atractivos para el artista, la playa, símbolo de vacaciones y placer pausado. Recordamos entonces las atmósferas de siesta de David Hockney, los reflejos del agua y el cristal, la calma.

Los límites de los edificios que retrata aparecen reforzados por la tensión de la perspectiva cónica que acostumbra utilizar para enmarcar las situaciones fotografiadas con pincel. Las líneas de fuga contrastan con los volúmenes de una mujer o un árbol, masas de pintura lenta como las nubes informes que pinta en días soleados. Paredes acristaladas, ventanales translúcidos que revelan la opacidad de las personas que al mismo tiempo descubren. Se trata de edificios que funcionan como masas definidas de vida inerte, como las áreas de descanso y lugares transitorios de una de sus principales referencias pictóricas, Edward Hopper. Podríamos definir las pinturas de Joaquín Pacheco como imágenes pictóricas, pues aluden a las instantáneas retratando escenas costumbristas en paisajes urbanos, donde las personas miran el propio escenario y parecen compartir, en ocasiones, los momentos menos importantes en la vida de cualquier persona.