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Pia Fries

Zirkumpolar

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Pia Fries realiza una pintura que muestra el color como realidad y proceso a través de soportes de madera pintados en blanco. Diversas formaciones, introducidas como materias pastosas, se presentan en forma de estructuras cambiantes, cada una de ellas con su propia coloración. A veces en bloques y a veces entrelazadas entre sí, el trazo está presente en las trayectorias que fluyen y en los sutiles módulos, como si estuvieran en diferentes estados de agregación. La pintura se aplica de forma opulenta, quizá incluso más suntuosa que la pintura al óleo, para resaltar el detalle. Aun en un estado abstracto, se puede interpretar como un fragmento orgánico o natural y, como tal, está inmerso en la metamorfosis, impregnado de la realidad visible. El fondo blanco homogéneo es a la vez un elemento fundamental y una parte más del cuadro.

Pia Fries continúa con la incorporación de fotografías de detalles de la naturaleza y, desde 2003, de reproducciones de grabados de la naturalista y pintora Maria Sibylla Merian al fondo de sus cuadros y, de vez en cuando, el soporte de madera aparece parcialmente abierto. Las acuarelas de los siglos XVII y XVIII que coleccionó Pedro el Grande en Leningrado muestran escenas de la naturaleza esquemáticas concentradas. En su serie, Pia Fries ha hecho serigrafías espontáneas a partir de estos motivos. Su pintura captura estas normas de forma indirecta e intuitiva, las desarrolla y se aleja de ellas en cuanto a las relaciones de las partes entre sí.

Los nuevos cuadros, que se exponen por primera vez en Distrito 4, van un paso más allá. Además de los grabados de Maria Sibylla Merian, donde predomina el contorno y la abstracción, en las serigrafías encontramos otros motivos: bloques de madera veteada, estructuras de capas cerradas en estratificaciones, así como montones de papeles, páginas de un libro abiertas, con filigranas y en tonos monocromáticos, manifiestamente realistas, que producen una impresión tangible. Pero los motivos no están impresos sólo sobre el fondo del cuadro, sino sobre láminas integradas en algunos de los cuadros. Dado que las láminas tienen bordes angulosos y están cortadas de forma transversal y montadas sobre la superficie del cuadro, se produce un momento constructivo ajeno a la proliferación vegetal, que es expresión de las partes de la pintura. Además, a través de los cortes rectos sobre el fondo de madera se ve el color blanco, lo que produce una unión de los planos del cuadro. Este entrelazado va acompañado de bruscos cambios de perspectiva, surge una estructura espacial compleja que no se llega a resolver nunca, de presencia dominante y una contención que casi desaparece, donde los colores adquieren cada vez más importancia y que finalmente se ordena. La pintura de Pia Fries demuestra ser un modelo sólido, aún sensible para las estructuras y texturas de nuestra realidad diaria.

Thomas Hirsch, enero de 2010.