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Sebastián Gordín

las criaturas que duermen a nuestro lado

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Galería Distrito Cu4tro presenta trabajos de Sebastián Gordín (Buenos Aires 1969), uno de los artistas argentinos más singulares de la década de los noventa. Hace catorce años, Gordín daba inicio a su carrera individual con una muestra espontánea en la puerta del Instituto de Cooperación Iberoamericana. Al año siguiente, y ante el éxito y la repercusión obtenida por ese piquete artístico, fue formalmente invitado por las autoridades de la institución a realizar una exposición doble (junto a Fabio Kacero) que resultó consagratoria para los dos autores. Curiosamente, a casi tres lustros, ambos artistas volvieron a exponer juntos sus propuestas en Distrito Cu4tro, (Lo Material No Cuenta, Diciembre ’06). En 1994 el gobierno francés otorgó a Gordín el premio Braque, lo que le llevó a la Escuela Nacional de Artes Decorativas de París.

Sebastián Gordín abre su muestra, LAS CRIATURAS QUE DUERMEN A NUESTRO LADO, con una serie de maderas lacadas, que se asemejan a cubiertas de viejos libros de historietas y revistas de terror y fantasía. El instrumento elegido por Gordín para articular el inquietante imaginario de sus creaciones abreva en una sutil y muy documentada reformulación del repertorio visual de pioneras revistas pulp (emblemático subgénero de la novela negra) estadounidenses de los años cuarenta, transformando los elementos estilísticos del género fantástico en un conjunto de presencias tan anacronizantes como inclasificables y anómalas.

La iluminación juega un papel central, la sala está en penumbra, con tenues luces que en cada caso o bien ponen en foco una a una las blancas esculturas, o alumbran las maquetas y cajas acristaladas desde el interior con misterio y teatralidad.

Cada uno de los fríos paisajes que Gordín encierra dentro de una caja de vidrio supone micromundos, bosques utópicos de desnudos árboles metálicos en pequeña escala. Una lluvia se desliza –gracias a un mecanismo de bombeo oculto en la base– con lentitud de nieve, mientras diminutos reflectores vuelven dramática cada pequeña escena en combinaciones anacrónicas que provienen de distintas etapas de la cultura de masas.
Se dice que el movimiento de Gordín va de la transformación de lo extraordinario en infraordinario. Que en sus obras lo espectacular, apasionante, histórico, enigmático, incluso épico se condensa en miniatura.